LOS PRIMEROS POBLADORES:
Villafranca
de los Caballeros esta situada en el SE de la provincia de Toledo, limitando con
la provincia de Ciudad Real.
Desde un principio habría que hablar de las condiciones del terreno
llano y laborable, así como la acción repobladora que a este pueblo llego de
la mano de la Orden de San Juan.
Con ella, el núcleo de la población, empezó a definirse y tomar su estilo
propio.
Pero seria un factor geográfico el que modelase definitivamente la
formación de su casco urbano, el Río Amarguillo. Este llegaría a convertirse,
al mismo tiempo, en beneficio y en perjuicio del lugar, pues de él dependía el
sustento de muchas familias y por él , llegó la ruina de otras tantas.
La localidad debió al Río Amarguillo la configuración de sus
principales calles durante el siglo XVIII. Destaca la calle del Riato, por ser
el antiguo cauce del mencionado río. A ella desemboca el resto de la red
viaria, extendida por sus dos riberas.
En cuanto a las plazas, surgidas en este núcleo de población, se puede
apreciar como todas se caracterizan por su mayor o menor irregularidad, mas
acusada cuanto mas antigua es.
POBLACIÓN
El papel poblador que desempeñaron los árabes en esta tierra fue mínimo
si lo comparamos con el que los cristianos ejecutaron a traves de los siglos.
Se ignora el preciso momento en que se realizo su repoblación, pero hay
una serie de testimonios que nos hacen aproximarnos mas a su fecha.
Jiménez de Gregorio piensa que Villafranca ya estaría poblada a
comienzos del siglo XIII, por deducción del resto de las villas vecinas, (según
sus Cartas-Puebla la mayoría lo hicieron en este siglo). Pero en el caso de
Villafranca no se puede asegurar, de forma precisa, cuando se pobló, por no
haber sido encontrada, hasta el presente, su
carta de población.
En las Relaciones de Felipe II se advierte su retraso en materia de
población, respecto a las otras villas. La
contestación que Villafranca da a esta relación el 30 de noviembre de 1.575,
señala como al principio de poblarse fue declarada franca por seis años
(particularidad que la distinguiría de
las demás aldeas). Continua la explicación diciendo como hacia 231 años que
se había poblado por medio de la
licencia que Juan Perez-Prior de León, de la Orden del Hospital de San Juan-
dio en Cedillo el 29 de mayo de 1.344.
No es comprensible la tardanza que este pueblo presento a la hora de
repoblarse. A pesar de todo, y aunque no aparezca su Carta-Puebla, estos datos
serian suficientes para hacernos pensar que si la licencia se otorgo en mayo de
1.344, en este mismo año, o a lo mas tardar, en el siguiente, comenzaría su
acción repobladora.
Los campesinos, aprovechando las franquicias que se donaban,
presumiblemente serian sus primeros colonos.
Villafranca, por pertenecer al Campo de San Juan – comarca poblada por
la Orden Militar de San Juan de Jerusalén – siguió la misma dirección que
la mayoría de los pueblos integrados en esta Orden.
El hijo de Cristóbal Colon, Fernando, en “Descripción y Cosmografía
de España” de 1.517, atestiguo que en estos años el Campo de San Juan se
encontraba bastante poblado. El mayor incremento anual se dio en la primera
mitad del siglo XVI, aunque no creciera tanto como las condiciones naturales hacían
esperar.
Villafranca contaba en 1.515 con
200 vecinos, y en 1.555 con 468. Este gran incremento de población respondía
su situación privilegiada y a que las tierras eran excelentes para la producción
cerealista.
Según el Privilegio de Villazgo concedido en el años 1.557, se
contabilizaron 377 vecinos poco mas o menos. Se observa, claramente, la gran
reducción del numero de vecinos en el escaso plazo de dos años, debido
probablemente a las bajas de hombres ocurridas en la guerra, o la mortalidad, a
pesar de la opinión de Vicente Pérez Moreda de que en el sur de Toledo nunca
se produjo sobremortalidad. Sin embargo, rápidamente rebasaría esta cifra,
para alcanzar en 1.575 los 500 vecinos., según nos afirman las Relaciones de
los Pueblos de España ordenadas por Felipe II.
El momento en que el Priorato de San Juan tuvo mas habitantes, se sitúa
en la ultima década del siglo XVI, una vez recuperaos de la crisis que afecto a
los años comprendidos entre 1.579 y 1.585. En 1.584 debido a la carestía, se
produjo una gran migración en La Mancha, pasando muchos de sus pobladores a
Toledo.
Esta crisis tuvo una fuerte incidencia en Villafranca, pues de 500
vecinos existentes en 1.575, se paso a 350 en 1.586. Pero con la llegada de la década
de los 90, se recupero dando un total de 460 vecinos.
En el siglo XVI, Villafranca, junto a la Villa de Herencia, fueron las
que experimentaron un crecimiento mayor, frente a la disminución global sufrida
en el Campo de la Mancha. Esta disminución seria de un 20%.
Este pueblo, entre los años 1.591 a 1.693, noto una subida del 28,69% de
habitantes, mientras que Herencia se alzaba a la cabeza con un incremento de
57.31% de habitantes. El caso concreto de estas dos villas –separadas una de
otra por 5 km- es muy singular. Ello hace pensar que reunirían una serie de
condiciones especiales que hiciesen este crecimiento así de espectacular.
La media de habitantes por vecino oscilaría entre tres y cuatro.
El año que presento mayor numero de habitantes, en esta centuria, fue
1.690 con un total de 2.22 almas.
La línea de población marcada en el siglo XVIII, fue mas o menos, una
prolongación de la del siglo XVII. En
este tiempo, el numero de habitantes giraría en torno a los 2.000, a pesar de
la epidemia de 1.789.
Las tres primeras décadas del siglo XIX mantuvieron la población del
siglo anterior, que había registrado un ligero aumento a finales del siglo
XVIII. En los años centrales de aquel siglo se experimento una sorprendente
bajada, quizás debida a las sucesivas guerras ocurridas en la España
ochocentista. Sin embargo, como de sobra conocido, a toda depresión sigue una
gran alza. Así ocurriría en el ultimo cuarto del siglo XIX en Villafranca,
momento en el que sus habitantes rondaron los 3.000.
El camino ascendente – iniciado a finales de este siglo-, sigue el
mismo curso en el siglo XX.
A principios de este, había un total de 5.700 habitantes. La mayoría de
ellos Vivian en las 1.500 casas que componían el núcleo de población, y una
minoría ocupaba las setenta casas dispersas por el campo.
El año 1.970 censo 5.427 habitantes. Este pequeño desnivel en computo
de la población se debería – como en
la mayor parte de los pueblos españoles en esta época- al acuciante problema
de la emigración. Actualmente en el 2.004 habra sobre los 5.349 habitantes.